Autocensura publicitaria

Esta mañana mientras ojeaba el 20 minutos, me he visto sorprendido por el siguiente titular: “Lucía Etxebarría Recibe Un Centenar De Mensajes De Apoyo En Su Blog, “Cerrado” Por Las Amenazas Recibidas“. Lo cierto es que desconocía que Lucía tuviese un blog. Yo sólo la leo en la página que publica en cierto dominical. De cualquier forma es triste; muy triste.Es triste que se ataque desde el anonimato, a cara tapada. Es triste servirse de la oscuridad de internet para vejar e insultar a un escritor, pero también es triste que una escritora de la talla de Lucía se haya metido, ella solita en este embrollo.

Hace unos días Escolar como conclusión al evento blog 2006 afirmaba:

¡Todo el mundo habla de los blogs, del nuevo medio que está democratizando la información, multiplicando la libertad de expresión y rompiendo el flujo unidireccional de la comunicación, del periodista al público, para convertirlo en un flujo múltiple, en una conversación de muchas voces!

Hoy en día no hay periodista, escritor o músico que escape a la realidad que ofrece un blog. ¿Por qué Lucía Etxabarría acuchilla a la blogosfera con palabras como éstas?

Cuando yo abrí la blog, muchísima gente me advirtió de que estaba cometiendo una locura y de que me arrepentiría. Entonces pensé que se equivocaban y ahora tengo que darles la razón. En la mayoría de los blogs la identidad del administrador se desconoce. Y cuando se conoce, el administrador no tiene imagen pública, de forma que los que llegan no pueden intervenir desde proyecciones, prejuicios, fantasías, celos, envidias, idealizaciones varias y demás ruidos mentales que enturbian el proceso de comunicación.

Quizás, el problema puede que radique en la desinformación. La informática se diseña para que sea facil. Se intentan enmascarar todas esas legiones de unos y ceros bajo tapas de plástico bonito. Hoy en día, al pulsar un botón en un sistema domótico, al arrancar el Microsoft Word, abrir el messenger o registrarse en blogger, nadie piensa en el código que está ejecutando la máquina; esas filitas de unos y ceros, esos pulsos eléctricos que combinados en determinado orden realizan una tarea. Sin embargo, esta facilidad esconde, maquilla, la potencia y dimensión de nuestros actos. Un ordenador personal actual es más de mil veces más potente que el que sirvió para hacer llegar a Armstrong a la luna. Cuando publicamos en internet, cuando compartimos algo, ese acto no es un acto íntimo entre amigos. Internet la forman millones de ordenadores conectados entre sí a nivel mundial. Si yo publico algo en mi blog, si yo subo un video a youtube, si yo coloco algo en la carpeta incoming del emule, podrán acceder a ello miles de millones de personas. Es la mejor plataforma de difusión.

No me creo, Lucía, que cuando tu iniciaste tu andadura con el blog, no supieras, como escritora que vende y publica su obra, que lo que tu allí escribías podría ser leído por millones de personas. Al contrario que tus libros, cualquiera puede acceder a los contenidos de tu blog sin necesidad de ir a un sitio determinado a buscarlos. El 75% de la gente que me lee, ni siquiera sabía de mi existencia antes de que un motor de búsqueda les dirigiese hasta estas páginas. Me niego a creer que tu no supieses que lo que publicabas lo iban a poder leer millones de personas. Del mismo modo, me resulta de extrema candidez que, como dices en tu artículo, divulgases el colegio de tu hija y tu dirección. En mi pueblo dicen que “si algo no quieres que se sepa, no se lo cuentes a nadie”, y ya sabes que los aldeanos suelen tener bastante sentido común. Como ciudadano de a pié, no alcanzo a comprender cómo eres capaz de soportar amenazas y permanecer callada, sin denunciarlo ante la policía o la guardia civil quienes disponen de unidades especializadas en delitos perpetrados a través de la red.
Como estudiante de Ingeniería Informática y escritor de este blog, también me resisto a creer que no fueses capaz de colocar un filtro anti-spam para evitar los comentarios que tenías que moderar con tanta penuria, o bien obligar al registro de los usuarios para poder escribir comentarios en tu blog, o simplemente, contratar a alguien que realizase las labores de administración del blog: censurar comentarios, publicar los artículos, diseño… De cualquier forma, aún sin comentarios también sigue siendo un blog, como dicen en Microsiervos. Por lo que no veo la necesidad de cerrar tu blog.

Sin embargo, Lucía, hay algo en todo esto que despide un tufillo bastante desagradable. A lo lejos, puedo oir el tintinear de las monedas y oler el aroma de los billetes de quinientos euros que ya se han dejado de ver en las bolsas de basura de las urbanizaciones Marbellíes. Hace unas semanas respondías a una acusación de plagio con estas palabras: “Espero que la acusación de plagio dispare las ventas de mi libro“. ¿No será ésto otra maniobra para aumentar las ventas de tu libro?. Quizás es que tampoco le estés sacando beneficio económico al tiempo que dedicas en escribir en tu blog. Quizás es que pese a que publicaste intimidades la gente no entraba a leerte a tu blog. Quizás es que te convenga escribir únicamente bajo el amparo de algún medio, a sueldo de algún editor. Las palabras con las que cierras el artículo, así lo insinúan: “A partir del uno de enero se volverá a reabrir, pero, ojo, no como blog. Yo no participaré en ella, ni siquiera entraré nunca. Un moderador se limitará a reproducir artículos ya publicados”.